Crear también implica abrir espacio para aquello que se despliega desde lo que aún no se comprende del todo. Entre la actuación, el modelaje y la música, Devon Ross se aproxima a la creación como un proceso en el que la vulnerabilidad se vuelve método y la imperfección, una condición necesaria para el descubrimiento. Su práctica apunta hacia una sensibilidad más profunda frente al mundo y propone el arte como un encuentro capaz de transformar la manera en que escuchamos, percibimos y respondemos a lxs demás. En un momento que con frecuencia premia la repetición, su presencia emerge a través de un ritmo instintivamente singular, y la conversación termina por abrirse hacia una pregunta más amplia: de qué manera pequeños actos de creación pueden alterar silenciosamente la textura del mundo que nos rodea.
Desde nuestra última exploración de la oscuridad en el número anterior, hemos partido de un lugar de introspección, y sentimos que el mundo que habitamos hoy también está lleno de sombras. Para este issue, SS26, quisimos canalizar esa oscuridad a través de la imperfección: no la imperfección como un adjetivo que describe una cualidad o una carencia, sino más bien como una experiencia, una forma de rozar una manera más verdadera de estar vivxs. En este número, Imperfection: Beauty of Life!, exploramos la belleza más allá de los márgenes, y la imperfección como un espacio de presencia, entrega e intuición, pero también como una vía sensorial y estética para acercarnos a todo lo que la imperfección nos da. ¿Tienes algún ritual o práctica interior que te acerque a experimentar la imperfección como un momento de alineación dentro de tu proceso creativo?
Siento que, honestamente, todo es imperfección. Sobre todo cuando estás haciendo algo: nunca va a ser completamente perfecto, pero justo eso es lo perfecto de ello.
Eres una artista multidisciplinaria que trabaja entre la música, la actuación y el modelaje. ¿Podrías contarnos cómo ciertas experiencias tempranas de tu vida moldearon la manera en que hoy te aproximas a la creación?
De algún modo me lanzaron muy rápido a la actuación, y yo no tenía experiencia previa. Todo lo que aprendí, lo aprendí en el momento. El primer trabajo que hice fue con actorxs increíbles, y yo observaba a todo el mundo todo el tiempo; así fue como aprendí. No sabía qué significaban muchas de las palabras que usaban en el set. De verdad no sabía nada. Solo sabía que tenía que aprenderme mis líneas. Sabía que quería construir un personaje desde el lugar más profundo posible, así que observaba a Alicia Vikander trabajar. Tuve muchísima suerte. Fue la mejor clase de actuación.
En tu propio acto de crear —ya sea a través de la actuación, de hacer música o de experiencias performáticas en distintas etapas de tu camino—, ¿dónde ubicas la belleza? ¿La encuentras más en la vulnerabilidad, en la repetición, o quizá en la conexión con alguien más?
La vulnerabilidad está en todas partes. Actuar es vulnerable, la música es vulnerable. Todo tipo de arte es vulnerable. Y sí encuentro belleza en eso porque, al crear, le estás mostrando tu alma a la gente. Hace falta mucho para pararte frente a una cámara y decir líneas, o para mostrarle a alguien la música que acabas de hacer; y creo que, si a alguien no le gusta tu música, se siente como si no le gustara el interior de tu alma. Creo que hay belleza en eso.
A medida que has evolucionado emocional y espiritualmente, ¿cómo se ha manifestado esa transformación en tu sonido, en tus letras, en tus decisiones de composición o incluso en las decisiones que tomas como actriz?
En actuación, con cada trabajo aprendo muchísimo más y me siento mucho más cómoda dentro de las escenas. Cuando hice mi primer trabajo, no sabía que podías hacerle preguntas al director. Ahora sé que lxs directorxs también están de tu lado; trabajas con ellxs para crear su visión, y también tu visión del personaje. Lo que tú dices también importa. Es muy importante aprender que están trabajando juntxs, que no son tu jefe diciéndote simplemente qué hacer. Digo, claro, cada director es completamente distinto, pero al final es un esfuerzo de equipo.
He encontrado distintas formas de manifestar, y sé que eso simplemente evoluciona con el tiempo. Conforme crezco, y conforme aprendo más cosas o atravieso más experiencias en mi vida, eso también cambia. En la música todavía sigo aprendiendo, honestamente. Siempre estoy creciendo en ambas áreas al mismo tiempo, y siempre estoy aprendiendo mucho más.
Vivimos en una época marcada por modelos hiperreales de identidad y consumo, como los describía Jean Baudrillard: un paisaje en el que las imágenes muchas veces preceden a la experiencia, y el yo corre el riesgo de convertirse en una performance de otra performance.
Dentro de esta atmósfera de presión estética y de constante construcción del yo, ¿cómo te mantienes anclada a algo auténtico? ¿Qué significa para ti “mantenerlo real” cuando la realidad misma se siente mediada, filtrada y replicada hasta el infinito?
Creo que es muy importante saber qué está pasando afuera y saber qué está ocurriendo con otras personas, pero también creo que es muy importante tener tu pequeño mundo, ese que te mantiene con los pies en la tierra. Hay muchas cosas que he hecho desde siempre, toda mi vida, que me mantienen así. Por ejemplo, escuchar la misma música que he escuchado toda mi vida. Claro que está bien saber qué está pasando, pero también creo que está bien tener ciertas cosas que sean solo para ti, cosas que de algún modo sean tuyas.
También hay encuentros y acciones que nos ayudan a preservarnos, o a entender dónde estamos antes de salir al mundo. Pero también hay algo muy valioso en lo que estamos tratando de comunicar en este issue: la belleza que se encuentra en entornos caóticos que siempre parecen estar al borde del colapso, como los raves, las fiestas y los movimientos sociales. Ahí también hemos encontrado belleza, en esa imperfección. ¿Sientes que esas atmósferas intensificadas te influyen, ya sea en la forma en que encarnas un personaje o en la forma en que compones música? ¿Encuentras inspiración en esos paisajes?
Siento que saber quién eres es algo que sucede lentamente en la vida, y tal vez a algunas personas les llega más tarde, o quizá hay personas que siempre han sabido quiénes son.
Ahora mismo están pasando demasiadas cosas en el teléfono, hay demasiado ruido y todo el mundo está haciendo de todo todo el tiempo. Hay muchísimo viniendo hacia ti y muchísimo con qué compararte. Y creo que es muy importante no hacerlo, porque esa es la única manera de conservar tu sentido de identidad. Si no, puedes perderte, o convertirte en un personaje que no eres, o adaptarte a la lógica de alguien más. Se trata de guardar una parte de ti para ti, para no dejar entrar tanto de afuera.
También hay algo en esa experiencia que puede funcionar como escape, pero también como un portal hacia una presencia más profunda, porque mientras más fuera de contexto te sientes, más llegas a conocerte…
Crear puede ser una forma de escape, pero al mismo tiempo no lo es del todo. Porque, en realidad, sigues expresándote. No es un escape de ti misma; quizá es más bien un escape de todo lo que está afuera.
Si pudieras ofrecer una reflexión o un consejo sobre cómo encontrar la propia belleza — la belleza interior de nuestras vidas— incluso con todos estos lentes de la imperfección a nuestro alrededor, ¿qué dirías?
El mundo se desborda de oscuridad ahora mismo. Yo encuentro belleza en mis amigxs, en la música, en las películas, en los libros y en los pájaros allá afuera. Es como que, cuando el mundo está tan oscuro, tienes que volver a las cosas pequeñas que te hacen feliz o que te mantienen con los pies en la tierra. No sé. Amo escuchar música, ver películas y leer libros. Siento que eso lo es todo. Creo que es realmente hermoso poder conectar con otrx artista, incluso si ya no está vivx; como ver una película y entrar en contacto con quien la dirigió, ¿sabes? Creo que tenemos muchísima suerte de poder hacer eso, o de tener ese tipo de escape, de entrar al mundo de alguien más.
El mundo puede pensar el arte como una especie de burbuja alrededor de lxs artistas, pero también hay una industria que intenta constantemente capturar e instrumentalizar ese espacio. Parte de lo que buscamos hacer también es ayudar a lxs lectorxs a no caer por completo en esa narrativa. Puede haber rituales, o ciertas maneras de mantenerse cerca de la propia verdad, y en ese sentido lo que tú estás haciendo ahora se siente importante: convertirte en tu yo más verdadero mientras también formas parte de mundos como el modelaje y la actuación.
Es una locura, especialmente en el cine y en Hollywood. No todo gira alrededor del arte. Hay mucha gente a la que el arte no le importa en absoluto. Es como una máquina, y esa es la parte aterradora. Pero siento que, mientras sepas eso, no sé, solo tienes que tener presente que eso existe, sí, pero que el arte sigue siendo la parte más importante. Si logras mantenerte ahí, entonces puedes navegarlo. De otro modo, si empiezas a pensarlo como una máquina, o puramente como negocio, va a terminar por comerte por dentro.