PINTURA DESLIZADA O ABSTRACCIÓN DE UN CAPITALISMO GLOBALIZADO O LA MANIPULACIÓN DEL PINCEL QUE OCULTA UNA VARIEDAD INFINITA DE FENÓMENOS
MAREK WOLFRYD
(ISSUE)
Cráneo de diamante, 2026

Con frecuencia se dice que habitamos un mundo hiperreal, un territorio donde las imágenes anteceden a la experiencia y las simulaciones llegan a sentirse más verosímiles que la propia carne. La práctica de Marek Wolfryd se articula a partir de una exploración de los sistemas de producción, manufactura y circulación global que configuran la sensibilidad contemporánea. En ese entramado, la inteligencia artificial aparece como uno de los fenómenos que revelan, con particular intensidad, los mecanismos que habitamos y que se vuelven parte de nosotros.

El origen de su práctica artística radica en una investigación sostenida sobre las diferencias entre Oriente y Occidente en torno a la figura del autor, el valor de la obra y la manufactura como núcleo de la producción artística. Este interés por rastrear los matices entre distintos regímenes de valor lo ha llevado a trabajar directamente con sistemas de producción en China, donde la copia se entiende como una forma legítima de creación, diluyendo las distinciones entre original y reproducción, autor y ejecutante.

A partir de este antecedente, su trabajo ha transitado del mundo del arte y la crítica, como una reflexión centrada en la historia de la estética, hacia un análisis más amplio de los sistemas de producción, circulación y consumo dentro de la economía global moderna y contemporánea.

En este contexto surge la serie Swipe Paintings, que toma como punto de partida el gesto cotidiano del swipe o deslizamiento a través del contenido digital que consumimos en los dispositivos móviles. Este movimiento, aparentemente trivial, se convierte en una herramienta para identificar la naturaleza de la relación que hoy establecemos con las imágenes: un flujo continuo, acelerado y cada vez más mediado por sistemas algorítmicos. A su vez, el proyecto se vincula con el concepto de slop: una sobreproducción de contenido, en muchos casos generado por inteligencia artificial, que circula de forma automática y masiva, sin una intención estética o crítica clara. Las imágenes que aparecen en nuestra pantalla operan como estímulos constantes dentro de una economía de la atención.

Dentro de este ecosistema de comunicación no centrada, Marek comienza a identificar una serie de imágenes que el algoritmo le arroja de manera recurrente: productos provenientes, principalmente, de plataformas de venta asociadas con China, que responden a lógicas de producción masiva, intermediación y distribución global.

Cabaña moderna en el bosque, 2026

Al observar con mayor detenimiento, estas imágenes revelan una condición común: existir para circular. Ya sea a
través de productos apócrifos que funcionan como señuelos de tráfico, objetos ilegales que evidencian fisuras en los sistemas de regulación, o renders generados por inteligencia artificial de cosas que ni siquiera existen, todas operan dentro de una misma economía de visibilidad, donde la imagen antecede —y en muchos casos sustituye— al objeto.

Estas categorías abren una pregunta fundamental: ¿quién produce estas imágenes? ¿Se trata de sistemas automatizados que generan y distribuyen contenido de manera autónoma o aún existe una intervención humana detrás de estos procesos? La práctica de Marek no busca responderlo de forma definitiva, sino situarse en esa zona de ambigüedad. Desde ahí, su mirada se desplaza hacia la estética que emerge de estas dinámicas: una estética ligada a formas de consumo en las que el usuario ocupa un rol predominantemente pasivo, desplazándose continuamente
entre imágenes sin establecer necesariamente una postura crítica frente a ellas.

En la serie, esta condición se traduce visualmente a través de la abstracción. El swipe, o el movimiento del pulgar sobre la pantalla, se convierte en una forma de percepción. Las imágenes no representan objetos de manera fija, sino su tránsito, su aparición y desaparición dentro de un flujo constante. La experiencia es fragmentaria, intermitente, mediada por la interfaz y por el encuentro entre la voluntad humana y el dispositivo.
Este cuerpo de trabajo se inserta así en una investigación más amplia sobre la relación entre cultura, economía y producción de imágenes en el presente. Se trata de un momento caracterizado, por un lado, por una hiperconectividad global sin precedentes y, por otro, por la emergencia de nuevas tensiones económicas, tecnológicas e ideológicas que reconfiguran constantemente estos sistemas.

En esta conversación, invitamos al artista a responder mediante una serie de fragmentos enunciativos, casi manifiestos, que orbitan el mundo hiperreal que habitamos, atravesando el arte y la belleza, la imperfección, la vigilancia, la reproducción, el color y los símbolos, el mercado y el sentido, las relaciones, la creación, la imaginación, el pensamiento crítico, la inteligencia artificial, la singularidad, los procedimientos estéticos, las intervenciones clínicas y las neofilosofías, para celebrar el caos del mundo.

Cápsulas junto al agua, 2026

¿El arte es real, es solo otra simulación o nunca fue real?

¿Qué es arte? ¿Cuál es la realidad? Existen diversos contextos, momentos y diagramas de producción, pero, en términos muy generales, creo que el arte nunca ha sido real. Hubo un momento en el que el arte trató de trascender la frontera entre lo real y lo simbólico, pero el arte siempre ha sido un lenguaje.

¿Qué significa la belleza después del encuentro con el algoritmo?

Hay un cambio en los parámetros de la belleza a partir del encuentro con los algoritmos. De por sí, la belleza siempre se reclasifica a medida que avanzamos, retrocedemos o cambiamos de contexto. Ahora entramos en otro momento, donde la belleza, vista a través del algoritmo, opera con mucha fuerza, pero dentro de una situación bastante específica de nichos concretos.
Para mí, como artista, la belleza es muy subjetiva y no podemos establecerla como un parámetro fijo. El algoritmo de la belleza se ha transformado en micronichos de aquello que entendemos como bello.

Cuarzo mágico, 2026

¿Desde dónde imaginas la imperfección?

Regresando a los valores de lo perfecto, a la relatividad de lo perfecto, entramos también en una relatividad de lo imperfecto. El caos y el orden se ven muy distintos desde un punto de vista estético, científico o económico. La imperfección es un momento de resistencia, tomando en cuenta que vivimos en una sociedad que busca siempre la estandarización de las normas.
La Ciudad de México, en 2026, vive un momento en el que busca pertenecer a un sistema capitalista que tiende a estandarizar todos estos tipos de contenido. Considero que México es imperfección, en el buen sentido de la palabra: resistencia. Al menos en su valor idiosincrático y social, juega mucho en detracción de este tipo de situaciones.

Sauna futurista, 2026

Para ti, ¿qué es la originalidad?

Un mito.

¿Te sientes bajo vigilancia cuando creas, cuando estás creando?

Vigilancia de mí mismo, pero en realidad no.

¿Los símbolos son sagrados?

Nada es sagrado. Los símbolos son estratégicos.

¿El comercio moldea tu significado?

Como artista, sí. A veces la obra habla sobre el comercio, entonces, dependiendo de qué tipo de comercio estamos hablando, se moldea hacia distintos significados. Pero creo que, en el fondo, también hablamos de producción artística.

¿El significado de tu obra depende del comercio? ¿Tu discurso depende del comercio?

No depende del comercio, aunque sí es una materia prima. Se utiliza dentro de un proceso de producción.

Reloj sensual, 2026

¿Puede existir el arte fuera del mercado?

Sí. Ese es el mejor arte.

¿La imaginación estética es libre?

No, depende de condicionamientos formativos, sociales, económicos, circunstanciales y climáticos.

¿El pensamiento crítico es peligroso?

Sí.

¿La inteligencia artificial es tu herramienta o es tu competencia?

Ninguna de las dos: es mi asistente.

Hoy en día, ¿los procedimientos estéticos son liberación o te aprisionan más a la realidad del contexto?

En el arte no; generalmente son liberadores.

Nevera divertida, 2026

¿Crees que es posible la intimidad en un mundo hípervisible?

Es un privilegio.

¿El significado de las cosas lo descubres o lo construyes?

Lo construyes.

¿Qué es más radical hoy: dudar o creer?

Dudar. Dudemos de todo siempre. Creer nos ha llevado a las peores experiencias humanas.

Si el universo digital desapareciera, ¿qué quedaría de tu obra?

Las experiencias de cada persona.

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