La primera colección de Demna para Gucci, La Famiglia, se siente
como un reinicio contundente envuelto en algo extrañamente
íntimo. Conserva la misma tensión por la que se le conoce:
siluetas crudas, casi confrontativas, acompañadas de una
conciencia cultural sumamente precisa. Pero aquí todo se
percibe más contenido, más personal, menos orientado al
impacto y más a la estructura. Lo que más me gustó fue
la manera tan intencional en que busca descifrar los
códigos de la casa en lugar de imponer otros sobre
ellos. Se nota que se adentra a fondo en el archivo,
rescatando fragmentos de distintas épocas
y de diferentes directores creativos, incluso
evocando el lenguaje visual original de Gucci,
para rearticularlo en algo que se siente más
analítico que nostálgico, como si estuviera
diseccionando el ADN de la marca antes de
decidir cómo hacerlo evolucionar.
No grita por atención como
a menudo ocurría en eras
pasadas; en cambio, te
atrae hacia sí. Hay una
disciplina silenciosa
a lo largo de toda la
colección que hace
que todo se sienta
controlado, pero
nunca estéril.
Su primera propuesta ni siquiera
llegó en forma de pasarela tradicional, sino
como una película repleta de estrellas, casi
una alegoría del legado, lo cual ya dice
mucho sobre cómo está posicionando
este nuevo capítulo. Luego están los
looks en sí, divididos en distintas
personas o arquetipos, algo que
me pareció particularmente
agudo porque te da acceso
directo a su manera de pensar.
No se trata solo de ropa; son
personajes, identidades,
formas de existir dentro
del universo Gucci. Esa
superposición hace que
la colección se sienta
más como un sistema
que como una simple
sucesión de salidas.
Lo que siempre
me llama la atención de
Demna es el estilismo:
nunca es accidental.
La manera en que
construye cada look
ofrece una postura
muy clara sobre cómo
estas piezas deben llevarse
realmente, sobre cómo habitan
más allá de la pasarela. Y en los
accesorios es donde su profundidad
realmente se hace visible. La investigación es intensa,
la ejecución precisa y el deseo que provocan es innegable. Lo mismo
sucede con los materiales: se percibe el desarrollo que hay detrás de ellos;
no se trata de un diseño meramente superficial. No todo termina de aterrizar,
pero casi ese es el punto. Se siente como un comienzo, como algo que está
construyendo con intención, y eso es precisamente lo que me entusiasma de
ver cómo seguirá desplegándolo dentro de la marca.