Prada se mantiene resignificando la feminidad, en esta ocasión a través del factor de la transparencia que, si bien puede ser figurativa, también permanece como símbolo de la inherente complejidad y sofisticación desde la cual se construyen las narrativas contemporáneas del género y el hábito que lo transforma.
Así como la vida misma, la colección Fall Winter 2026 de Prada revela las capas y texturas que nos acompañan en el encuentro entre diversas perspectivas.
Repeticiones de modelos y una multitud de piezas que se transforman radicalmente entre capas, sin esconder la precisión. El lenguaje de Prada habita el subtexto de la colección entera. Entre piezas de sastrería, sportswear y vestidos de satín bordado, la esencia de una identidad fragmentada, honesta y en mutación despierta curiosidad en el interior de quien la viste.
Las texturas de los zapatos se espejean con los peinados: existe una fusión entre las telas, los vestidos, los accesorios y la memoria que se gesta en la mirada que captura la revelación. El paso del tiempo se insinúa a través de marcas, y podemos nombrar el motivo que se ha extendido: materiales intencionalmente desgastados, bordados preciosos envejecidos, historia en cada pieza.
En eco con el motivo de la colección, el Depósito de la Fondazione Prada se viste con obras originales, mobiliario, objetos y artefactos que atraviesan cinco siglos, culturas divergentes y distintos territorios. Como los looks, el significado de nuestros tiempos se construye en capas profundas, íntimas y abiertas a posibilidades incesantes.