En la cultura China, el calendario se rige por ciclos lunares. Este 17 de febrero se marca la segunda luna nueva después del solsticio de invierno y, con ella, viene la renovación.
El sistema de ciclos determina un símbolo por ocasión, el se asocia a uno de los doce signos del zodiaco chino y a uno de los cinco elementos básicos. Estamos dejando atrás el símbolo de la serpiente, un emblema que nos permitió transformación, potencia y sabiduría, para entrar al 2026 con el Caballo de Fuego, que simboliza libertad pasional, impulsos expansivos, seducción carismática y fuerza que revoluciona.
Existen diversas formas para celebrar el inicio del nuevo ciclo; ya sea de forma colectiva, en familia o desde lo interno, puedes realizar ciertas prácticas para ritualizar tu encuentro con aquello que trasciende este mundo.
Limpiar espacios del hogar & de trabajo
El acto de limpiar reafirma nuestra voluntad por intencionar nuestros espacios como umbrales para el descanso, la creatividad, la organización e incluso el juego del caos. Deshacernos de lo que alguna vez nos funcionó pero ahora ya no es necesario nos quita peso energético que después es redireccionado a actividades más profundas, claras y honestas con el presente. En ambos ámbitos, tanto el hogar como el trabajo, reciben y reflejan nuestra mente y nuestro espíritu. Cuidar y procurar los escenarios donde convivimos es una manera sana de comenzar el ciclo.
Estrenar ropa nueva
En el Año Nuevo Lunar, en China usar prendas nuevas simboliza dejar atrás lo viejo y abrir espacio a la prosperidad. A través de nuestro lenguaje identitario, expresamos lo que somos y lo que deseamos. A su vez, el ritual de estrenar trasciende la necesidad contemporánea del consumo; se trata de explorar desde la intención nuevos recordatorios para significar los cambios de manera más profunda.
Decorar el hogar
La decoración refleja una narrativa persona. Reorganizar nuestra forma de encontrarnos en los espacios cotidianos, describir estéticamente los ambientes y rediseñarlos, nos motiva a crear nuevas memorias, a extender las posibilidades de los formatos que creemos inmóviles. Decorar el hogar es un acto ritual que reafirma la existencia; somos capaces de transformar nuestras vidas con pura intención y voluntad.
Viajes renovadores
Cambiar de entorno es cambiar de cuerpo, y la transformación solo se da cuando el movimiento está presente. Explorar nos coloca en un estado de asombro constante y, ante la incertidumbre, ponemos en duda nuestras creencias, nuestras formas de nombrar nuestra propia vida ¿Qué tanto categorizamos nuestros caminos y qué tanto la limitamos? A través de experiencias que nos descolocan de las exigencias, recordamos que los pilares que nos sostienen no son fijos; son sustentos temporales y flexibles, que se moldean a nuestros contextos y se transforman junto a nosotros.
Encuentros con familia y amistades
Encontrar oportunidades para celebrar con tus personas más queridas es vital para el inicio de un ciclo, pues nos disponemos a la honestidad, a la alegría y, desde aquellas emociones, manifestamos los regalos espirituales del año por venir: más risas, más abrazos, más comida compartida. La sabiduría que llega en momentos vulnerables nos nutre hasta cuando caminamos en soledad.