Rouge Noir. Dos palabras que juntas se convierten en un manifiesto. Un color icónico que desde hace más de 30 años desafía tendencias y categorías, moviéndose entre la seducción y la rebeldía, el misterio y la revelación. Clásico y provocador. Atemporal y radical.
Rouge Noir nació una noche de intuición creativa, en vísperas del desfile Otoño–Invierno 1994/95 de CHANEL. En un estudio eléctrico, Dominique Moncourtois, Heidi Morawetz y Karl Lagerfeld experimentaban con esmaltes para dar un giro inesperado al look de las modelos. De esa alquimia —mezclando rojo y negro con precisión obsesiva— surgió un tono granate profundo, casi negro, inspirado en el forro secreto del icónico bolso 2.55. Esa noche no solo nació un color: nació un símbolo.
En Estados Unidos fue conocido como Vamp, pero su verdadero nombre siempre fue Rouge Noir. Un tono imposible de definir, lleno de contradicciones fascinantes: clásico y rock’n’roll, serio pero nunca rígido, elegante sin esfuerzo. Eso, para Rouge Noir, es el verdadero chic.
Ícono global, Rouge Noir encuentra su espíritu en Gabrielle Chanel: visionaria, rebelde, libre. Una mujer que rompió reglas, liberó cuerpos y redefinió la elegancia. Aunque nunca se conocieron, Rouge Noir parece ser su heredero natural: audaz, inconforme, siempre un paso adelante.
A lo largo de los años, Rouge Noir ha acompañado momentos íntimos y memorables. Ha sido parte de adolescencias, noches decisivas y gestos de poder silencioso. Primero en las uñas de las modelos, después en manos, labios y miradas alrededor del mundo. Nunca fue una moda pasajera: se convirtió en culto.
Hoy, Rouge Noir se reinventa una vez más. Bajo la visión creativa de Ammy Drammeh y el estudio de creación de maquillaje de CHANEL, el color se expande en una colección completa que va más allá del esmalte. Ojos, labios y rostro se convierten en un lienzo donde el rojo casi negro y el negro casi rojo dialogan con magentas vibrantes, rosas suaves, malvas, grises y marrones satinados.