Memorias a través de los aromas
Entrevista con Lula Curioca
(CULTURE, WELLNESS)

Los aromas evocan a otros mundos, y las memorias nos transportan a versiones de la percepción que creímos haber olvidado. El arte del perfume va más allá de lo químico y resuena con el interior. En esta entrevista, Lula Curioca nos cuenta sobre su experiencia relacionando su labor como nariz y perfumista junto con la memoria de su vida sensorial personal.

La memoria tiene una relación muy particular con el olfato. ¿Qué lugar ocupa la memoria en tu proceso creativo al construir una fragancia?

La memoria tiene un espacio muy especial en mi trabajo. Para mí, recordar es desde donde parte mi práctica; recuerdo cómo se sentía un momento y lo traduzco a un perfume, recuerdo cómo era el olor de algo específico y lo recreo en un acorde. Hay una danza constante entre el pasado y el presente, pero también un lazo con el futuro —no se trata sólo de nostalgia, sino de lo que sucede al poner todas esas sensaciones en una composición olfativa, y de cómo se pueden generar nuevas atmósferas y aromas que esculpirán cómo nos sentimos aquí y ahora, y por ende, en el futuro. 

Además, gran parte de mi interés tiene que ver con el inconsciente, con la información que tenemos almacenada, pero que ni siquiera sabemos que tenemos guardada. Ahí es donde el olfato se vuelve para mi una herramienta poderosísima, una llave de acceso a partes de nosotros que ni siquiera sabíamos que teníamos.

¿Hay algún recuerdo, lugar, persona o momento al que hayas regresado a través de un olor y que haya terminado convirtiéndose en una idea para un perfume?

Sí, para mí hay un dulzor muy especifico en la piel de mi mamá, concretamente de sus manos. Es algo hermoso, suave, cálido, de presencia total. Es quizás el olor y la sensación que me hace sentir más segura en mi vida. Ese olor inspiró Manos de Madre, un aroma que habla de la fuerza y la suavidad que te da sentir el tacto de tu madre cerca. Es una composición compleja, profunda, pero también envolvente y suave —tal como las madres mismas.

¿Cómo transformas una memoria —que puede ser abstracta, emocional o incluso difícil de nombrar— en una composición olfativa concreta?

Vuelvo al cuerpo. Me pregunto cómo me hace sentir el recordar ese momento o esa emoción. Suele ser muy claro, lo suelo sentir enseguida, como una energía específica, por ejemplo de expansión, de contracción, de presión, de soltura… Eso me empieza a dar guía de cómo se tiene que sentir este aroma, cuál es la frecuencia que tienen que tener. Después empiezan a aparecer elementos materiales que me han hecho sentir así, y empiezo a jugar con las moléculas o compuestos aromáticos para recrear esos olores, texturas, sensaciones, hasta que en algún punto del proceso, simplemente oler se siente tal como la sensación primera que quería transmitir. Ahí sé que he terminado la fórmula.

¿Crees que un perfume puede preservar una memoria o, por el contrario, inevitablemente la transforma cada vez que vuelve a olerse?

Creo que ambas. Se puede preservar una memoria, sin duda, pero al volver a ser interpretada en el presente, habrá un tinte nuevo. También, cada vez que vuelve a ser olido, es permeado por lo que te sucede en ese momento. Entonces ya no es el pasado totalmente, ya es el pasado + el tú de ahora, que puede ser que transforme la emoción y sensación que tenías asociada a ella.

Cuando creas para alguien más, ¿cómo equilibras tu propia memoria olfativa con la posibilidad de que esa fragancia despierte recuerdos completamente distintos en quien la usa?

Más allá de las memorias olfativas personales, hay un inconsciente olfativo colectivo que, desde mi punto de vista, nos une. Quizás no con la misma escena exacta, pero hay nexos, por ejemplo culturales, generacionales, geográficos, que nos conectan a través del olfato y que pocas veces nos hacemos conscientes de ello. 

Además, hay sensaciones universales, humanas por naturaleza. Suelo apelar a esto cuando trabajo —lo que nos conecta. Después, la magia también esta en cómo una misma fórmula de perfume, aunque nos lleve a un reino similar, en cada quien despierta una historia en especifico distinta; es fascinante porque habla de tu vida propia, hay información valiosísima ahí.

¿Cómo podemos utilizar la esencia del aroma como un portal para la transformación y cómo puede ser el umbral para volver al presente?

Para mÍ, esta es quizás mi parte favorita del olfato y la perfumería. Al oler conectas contigo, con partes muy profundas y sensibles del cerebro vinculadas con la emoción y la memoria; y el olfato tiene un acceso particularmente directo a ellas. Entonces, yo, al oler me pregunto: ¿Cómo me hace sentir esto? A mí, a nadie más, ¿cuál es mi experiencia propia? ¿Y cómo puedo utilizarlo a mi favor? ¿A dónde me está queriendo llevar este olor? ¿Esta sensación qué me produce? Y ahí hay un trabajo de introspección precioso y muy sutil, de mucha curiosidad. A veces salen respuestas profundas y a veces muy simples; todo es oro, porque todo nos acerca más a nuestra autenticidad, a nuestra complejidad y a la relación y percepción que tenemos hoy con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea.

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