La maternidad es un camino que se aprende día con día y se nutre de las experiencias que nos hacen crecer. Para Roxana del Valle, la joyería ha sido un medio para descubrir intenciones propias y reconocer las fuerzas de lo inmedible. Hoy, en su sendero maternal, nos comparte un fragmento de su aprendizaje.
Cuéntanos sobre ti, tu trayectoria y tu experiencia creando Ingrata Fortuna.
Nací en la Ciudad de México y desde muy temprana edad descubrí, a través del trabajo manual, que tenía una facilidad para crear con las manos. Fue en la carrera que conocí la joyería; fue muy reconfortante porque llevaba 8 semestres cuestionando si había elegido la carrera correcta. Un par de años después, la marca nació. El nombre es un homenaje a mi abuela materna, es la frase de una canción de Luis Pérez Meza, que le cantaban siempre a mi abuela Fortunata. En Ingrata Fortuna, llevamos 11 años recorriendo este camino, aprendiendo y en constante renovación para hacerlo mejor.
¿Qué es lo que más te emociona por descubrir en este camino hacia la maternidad?
Me ilusiona enormemente criar a niños con libertad emocional, así como con responsabilidad, y que tengan una conexión con el mundo y su comunidad. Me ilusiona tener dos niños, me confronta con partes mías que no conocía y me ha hecho evolucionar enormemente como mujer.
Desde tu relación con las piedras y su energía, ¿cómo has sentido que este proceso ha transformado tu intuición o tu manera de percibir el mundo?
Creo que a través de mi trabajo he intimado con mi espiritualidad. Es fascinante entender la complejidad del universo y de nuestro planeta. Ha sido una lección de humildad sentirme limitada y retada por el mundo de los minerales y su energía.
¿Hay alguna piedra, símbolo o pieza que hoy cobre un significado distinto para ti en este momento de tu vida?
Ahora las joyas que se suman a mi colección las elijo pensando en mi manera de trascender hacia mis hijos. Pienso en qué tendrá más valor para ellos y en lo que transmitirán al tenerlas cuando yo ya no esté.
En tu práctica creativa, ¿qué cambios has notado en la forma en que concibes, o trabajas los materiales?
La industria de la joyería ha cambiado de manera importante en los últimos 5 años. Los precios y la oferta son completamente diferentes a cuando empecé. Me he vuelto práctica y muy creativa en cuestiones financieras y de logística; he buscado maneras de darle la vuelta a situaciones que nos limitan como el alza en los insumos. También,consideramos la manera de posicionarnos para que los clientes entiendan el porqué de los precios nuevos. Siempre hacemos un ejercicio de empatizar del lado de nuestro mercado antes de sacar una comunicación.
Si pudieras encapsular este momento de transición en una joya, ¿cómo sería y qué historia contaría?
Este embarazo ha sido un reto física y emocionalmente hablando. Mi mundo se tambaleó durante meses, mi fuerza ha sido mi hijo y mi proyecto. Si este sentimiento tan poderoso y de respeto hacia mí misma fuera una pieza de joyería, me imagino un diamante champagne con dos diamantes incoloros a los lados montados en una tosca montura de anillo para el meñique: un recordatorio constante de lo poderosas que somos las mujeres.