61ª Biennale di Venezia
dna diary
(CULTURE)

La semana pasada viajé de Nueva York a Venecia para el preview de la 61ª Biennale di Venezia, uno de los encuentros más importantes del arte contemporáneo internacional. Durante esos días, la ciudad cambia por completo: artistas, curadores, coleccionistas, estudiantes y medios de todo el mundo recorren Venecia entre openings, performances, conversaciones y exhibiciones que toman palazzos, iglesias, fundaciones y espacios históricos a través de toda la ciudad.

 

Más allá de los pabellones nacionales en el Giardini y el Arsenale, gran parte de la experiencia sucede fuera de las estructuras oficiales. Instalaciones site-specific, performances de larga duración y exhibiciones paralelas aparecen escondidas entre calles pequeñas, antiguos conventos y edificios renacentistas. La Biennale termina transformando a Venecia en una ciudad completamente atravesada por el arte contemporáneo.

 

La edición de este año, In Minor Keys, fue concebida por la curadora Koyo Kouoh antes de su fallecimiento en 2025 y realizada posteriormente por su equipo curatorial. A diferencia de otras ediciones más enfocadas en lo monumental o espectacular, esta Bienal se siente mucho más emocional e introspectiva, con obras que exploran temas como memoria, espiritualidad, duelo, identidad, migración y resistencia cultural desde perspectivas profundamente personales.

 

Esa sensibilidad se percibía constantemente durante la semana. Muchas de las piezas parecían más interesadas en generar una experiencia emocional o corporal que en producir impacto inmediato: espacios inmersivos, instalaciones sonoras, performances silenciosos y obras que obligaban a detenerse más tiempo del habitual. Incluso fuera de las exhibiciones, la conversación alrededor del arte continuaba en terrazas, vaporetos, cenas y encuentros improvisados entre personas de distintas partes del mundo.

 

Más que intentar verlo todo, la experiencia de la Biennale consiste en aceptar que siempre habrá algo sucediendo simultáneamente en otra parte de la ciudad. Y quizá ahí reside parte de lo que sigue haciendo a Venecia tan relevante dentro del ecosistema cultural internacional: durante unos meses, la ciudad funciona como un espacio donde el arte contemporáneo deja de sentirse distante o institucional y vuelve a convertirse en una conversación viva.

 

La 61ª Biennale di Venezia permanecerá abierta hasta el 22 de noviembre. Sigue a @mad54 para previews próximamente de New York Art Week con Fieze, TEFAF, NADA y Future Fair.

Read previous article
Read next article