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Los tiempos del aire, Cristina Umaña Durán
(CULTURE)

La instalación cobra vida porque el aire se la presta, y así como el aire nos permite acceder a sus entrañas, también nos expulsa de ellas. La materialidad de la instalación obedece a los tiempos del aire, tal y como lo hace el cuerpo. La obra se infla, se desinfla y se transforma en intervalos impredecibles, formando ciclos caprichosos. 

Desde el interior la métrica es engañosa, es un texto vacío. Desde el interior estamos subordinados al aire, que distorsiona todo lo que viaja en su espalda. 

Arte Abierto es de una arquitectura rectilínea, que se encuentra poseída por el organismo neumático que propone Cristina Umaña. Nuestro acceso al interior empieza en las manos; monstruosas herramientas que se abren paso de adentro hacia afuera y viceversa. Forma y espacio se afectan mutuamente. Dentro de la instalación los ángulos rectos son engullidos por la organicidad de la forma, han sido devorados y digeridos por órganos morados, naranjas, amarillos; colores viscerales. Perdemos la noción del espacio y quedamos a la deriva, vulnerables a la voluntad del aire, a la respiración del ente en el que estamos insertos. 

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